Al compartir piso, uno de los temas más importantes y más delicados es el de los pagos. En muchas convivencias, las discusiones suelen surgir por las facturas: quién gasta más, quién gasta menos o quién no paga a tiempo, algo que acaba afectando a todos. Al fin y al cabo, se comparte la misma vivienda y cualquier problema deja de ser solo personal.
Por eso, aquí dejamos algunos consejos para repartir los gastos de forma más clara.
Hablen claro desde el inicio
Lo más importante es acordar desde el principio cómo se van a dividir los gastos: si se reparten a partes iguales por persona o si se ajustan según el uso real.
Por ejemplo, el alquiler puede negociarse en función del tamaño de la habitación. Las habitaciones más grandes suelen pagar más y las más pequeñas, menos. Es una práctica bastante común, aunque las cantidades concretas deben hablarse y decidirse según cada caso.
En cuanto a los gastos de agua, electricidad y gas, lo habitual es dividirlos a partes iguales, ya que el consumo suele ser parecido y es difícil calcularlo con exactitud. Aun así, en algunas situaciones se pueden hacer ajustes. Por ejemplo, si un compañero cocina nada, el gasto de gas puede repartirse de forma diferente: quienes cocinan más asumen una mayor parte, por ejemplo con una proporción de 1,5 : 1,5 : 1, donde la persona que no cocina solo paga el 25 % del coste del gas.
Es importante que todos estos detalles se hablen con claridad desde el principio y se adapten a las circunstancias concretas del piso. Además, conviene guardar un registro de los acuerdos o conversaciones, ya que puede servir como referencia si más adelante surge algún conflicto.
Usa apps de gastos compartidos
Puedes apoyarte en aplicaciones de gastos compartidos para llevar las cuentas de forma más transparente y evitar errores o problemas de confianza cuando solo una persona se encarga de todo. Herramientas como Splitwise o Tricount permiten registrar todos los gastos y calcular fácilmente cuánto le corresponde pagar a cada uno, ahorrando tiempo y esfuerzo.
Crea un fondo común mensual
Para evitar que una sola persona tenga que adelantar todos los pagos —lo que a veces provoca retrasos en las transferencias o situaciones incómodas—, se puede crear un fondo común. Cada compañero aporta una cantidad fija cada mes, que se utiliza para cubrir los gastos del periodo. Si no alcanza, se añade más; si sobra, se guarda para el mes siguiente. Este sistema funciona muy bien combinado con las apps de gastos y resulta práctico y transparente.
Revisen juntos cada mes
Las facturas mensuales pueden compartirse en el grupo del piso o, si se prefiere, imprimirse. Así, cualquier compañero puede revisarlas si tiene dudas. Este hábito ayuda a generar confianza y a evitar discusiones innecesarias.
Estas son algunas recomendaciones básicas para repartir los gastos en un piso compartido. Esperamos que sean útiles. Si conoces otros métodos o quieres compartir tu experiencia, no dudes en dejarla en los comentarios.





