Cualquiera que haya compartido piso sabe que encontrar un compañero compatible es más difícil que ganarse la lotería.
Algunas personas son simplemente desconocidos que viven juntos; otras siguen siendo amigos cercanos incluso después de mudarse.
Según mis observaciones, los compañeros de piso se pueden dividir en cinco tipos: el organizador, el sociable, el tranquilo, el zen y el caótico.
El organizador es alguien a quien le gusta tenerlo todo bien organizado, valorando las reglas y la eficiencia. Suele ser quien asigna las tareas de limpieza, calcula las facturas de los servicios a partes iguales y se encarga de “mantener las reglas” del piso compartido. Sin embargo, también puede generar en los demás compañeros la sensación de estar controlados.
Al sociable le encanta relacionarse; disfruta invitando a amigos u organizando activamente actividades como ver películas, jugar o comer juntos. Son extrovertidos, buenos comunicadores y aportan energía y alegría a la convivencia, pero sus reuniones frecuentes pueden afectar al descanso de los demás, por lo que es necesario encontrar un equilibrio entre la vida social y las necesidades del resto.
El tranquilo es una persona reservada que prefiere la calma y una vida más solitaria. Pasa la mayor parte del tiempo en su habitación y rara vez participa en actividades comunes o interactúa con sus compañeros. Suele centrarse en el estudio, el trabajo o sus intereses personales, manteniendo rutinas estables y silenciosas para no molestar a los demás. Sin embargo, su carácter discreto puede hacer que otros lo perciban como poco accesible.
El zen es muy relajado: suele aceptar las peticiones y opiniones de sus compañeros, no se molesta por cosas pequeñas y tiene una gran tolerancia al desorden. Vivir con este tipo de compañero puede resultar cómodo, sin estrés y con menos discusiones. Sin embargo, debido a su alta tolerancia, no suele ser estricto con la gestión de su propio espacio y, con el tiempo, es posible que su habitación se vuelva cada vez más desordenada.
El caótico suele ser alguien sin sentido de las normas. Vive a su manera, no le gusta que lo limiten y tiene horarios irregulares. Compartir piso con este tipo de persona puede ser un dolor de cabeza, ya que su excesiva libertad dificulta la gestión compartida del hogar y puede mostrarse totalmente indiferente ante la limpieza. En resumen, no hay ningún patrón claro. Aun así, si tú también valoras la libertad y no te gusta estar sujeto a normas, este tipo de compañero de piso podría ser tu opción ideal.
En conclusión, cada tipo de compañero de piso tiene sus propias características, ventajas y desventajas. Lo más importante es elegir a alguien cuya forma de ser encaje con la tuya.
¿Qué tipo de compañero de piso eres? ¿O con qué tipo de compañero de piso te gustaría compartir piso? ¡No dudes en dejar tu opinión en la sección de comentarios o compartir tus experiencias con otros compañeros de piso!





